Un contenedor para cada líquido

copas Cada bebida tiene su propio contenedor. Un vaso, una garra, una copa que se ajusta al alma de cada combinado o zumo consiguiendo que resulte más atractivo de consumir. Aunque son muchas las formas y tamaños de copas que hay en el mercado, los vinos y los combinados se suelen servir en copas, los zumos en vasos y las cervezas en jarra. Lo que no significa que todos los contenedores sean iguales, presenten la misma capacidad e incluso la misma altura. Para que lo tengamos claro ofrecemos una pequeña guía de copas con las que podremos servir nuestros licores y combinados adecuadamente: [AdSense-A]
  • Copa cóctel o copa Martini. Es una copa estilizada, de altura y cuello delgado que se abre hacia el exterior. Se emplea para servir martinis, manhattans y cócteles que no lleven hielo o que usen complementos sencillos como las aceitunas que suelen emplearse en los martinis.
  • Copa globo. Es la más popular de todas las copas porque se emplea con frecuencia en cócteles. Se emplea para servir todo tipo de bebidas, especialmente la cerveza y el agua. Dependiendo de su tamaño tiene una capacidad mayor o menor.
  • Copa Margarita o copa Coupette. Se trata de una copa alta, de unos 300 ml de capacidad y forma sinuosa. Es la que se emplea para servir los daiquiris y los margaritas (como su propio nombre indica). Su borde suele decorarse con azúcar.
  • Copa Jerez. Es una copa de pequeño formato, más ancha en su parte inferior que en la boca y cuya capacidad ronda los 30 ml. Se conoce también con el nombre de copa Sherry. Se emplea para servir vino de Jerez o licores digestivos. Nunca debe llenarse más de la mitad.
  • Copa de licor. Se trata de una copa pequeña, con peana corta y una capacidad pequeña que no suele superar los 20 ml. Se usa para servir cremas de licor o licores exóticos.
  • Copa para Cognac o brandy. Es un contenedor grueso, redondo y de cuello corto. Su dibujo está especialmente diseñado para que se pueda sostener con la palma de una mano sin temor a que se derrame el líquido de su interior. Se emplea para servir vinos aromáticos, dulces, brandy o cognac. Su capacidad ronda los 150 ml aunque las hay de gran tamaño que llegan a los 600 ml. Debe llenarse solo hasta la mitad.
  • Copa de champagne. Es una copa abierta, frágil, que posee un cuello muy largo que deja ver el contenido que se ha vertido en su interior. Suele tener una capacidad de 175 ml aunque las hay algo mayores. Se emplea para servir champagne o cava, aunque también es frecuente emplearla para servir cócteles que llevan hielo picado.
  • Copa de vino tinto. Es una copa de cuello largo, tamaño pequeño y, por lo general, realizada con cristal suave y claro. Generalmente tiene una capacidad de 175 ml y se emplea para servir vinos jóvenes y blancos.
  • Copa de vino blanco. Se trata de una copa recia, sólida, algo mayor que la que se emplea para servir el vino blanco (su capacidad ronda los 250 ml), con una gran boca y cuello largo (para evitar que la mano caliente el vino, perdiendo este sus cualidades naturales). Se emplea para servir vino tinto y claretes.
Así pues, antes de servir un combinado o una bebida espiritosa es conveniente mirar en los estantes de nuestra casa y preguntarnos si tenemos en contendor adecuado. Al igual que cuidamos detalles como el centro de mesa, la vajilla o las servilletas, debemos prestar atención a todo esto si queremos que nuestra cena o comida sea un éxito. Fuente foto: morguefile.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *